5.- ¿Cómo construir el Estado?
Que los frenos a la independencia son más políticos que otra cosa se comprueba viendo las estrategias de desertización industrial, castellanización y afrancesamiento, división territorial, enfrentamiento civil entre vasc@s, etc. Hemos de advertir que, para los pueblos oprimidos, el concepto de "política", como el de Estado, abarca muchas más acepciones que las pocas que tiene para las clases, Estados y género dominantes. Por ello la importancia del debate permanente y total con los antiindependentistas tiene una transcendencia pocas veces valorada. Importancia creciente toda vez que las contradictorias tendencias analizadas arriba, al agudizar el factor político obligan a los Estados que nos ocupan y a sus agentes y aliados a incrementar aún más sus presiones en todas las áreas.
La confrontación de dos modelos opuestos debe hacerse siempre, por nuestra parte, desde el convencimiento de que la creciente complejidad social favorece y exige la construcción de un modelo diferente de Estado. La sociedad humana, como la naturaleza evoluciona hacia la complejidad, diversidad y multiplicación de facetas; evolución contrarrestada por las tendencias exclusivamente humanas y sociales de ultracentralización burocrática como única solución de los poderes opresores para mantenerse. La independencia vasca sólo será factible cuando las muy diversas vivencias de nuestro Pueblo comprendan que el Estado independiente es la única garantía para su propia especificidad creativa. Justo todo lo contrario de lo que sucede ahora, momento en el que las estructuras institucionales buscan precisamente la uniformidad amorfa, el arrasamiento de toda diferencia, el control hipercentralizado. Por esto ninguna institución nacida de la argucia regionalista madrileña y de las tibias e incumplidas promesas parisinas, sirve para el futuro Estado vasco.
Partiendo de aquí hay que avanzar en la caracterización del antiindependentismo para poder rebatirlo mejor. El documento de ETA anuncia lo esencial del problema al exponer la recuperación lingüística vasca, dice: "...no existen garantías de que las organizaciones que empuñasen los mandos del Estado -socialista español- comprendieran en su verdadera dimensión nuestro problema nacional y obrasen en consecuencia. De hecho, los programas de las actuales vanguardias españolas cara a la cuestión vasca no contienen sino soluciones parciales e incompletas que -si bien a ellas les parecen satisfactorias- nos conducirían inevitablemente a la diglosia". Sobre la partición de Euskal Herria, dice: "Tal problemática no es asumida por ninguna de las vanguardias revolucionarias de España o Francia: para las primeras, el hecho nacional vasco se circunscribe exclusivamente a Euskadi Sur o, en ciertos casos, a Bizkaia, Araba y Gipuzkoa; para las segundas, a Euskadi Norte, cuando no consideran que tal problema no existe".
En 1973 no hacía falta referirse a más fuerzas políticas no independentistas. No se merma pues su importancia como documento premonitorio, al contrario; el tiempo demostrará que las tres críticas de ETA a las izquierdas estatales, su nula sensibilidad hacia lo vasco en general, al euskara y la territorialidad, serán los tres pilares de la reforma regionalista en Hegoalde. Serán, pues, cuestiones que nunca perderán vigencia y centrales, junto con otras que se irán sumando con los tiempos, en cualquier proyecto de construcción de un Estado vasco independiente. Nosotros debemos reflexionar hoy, 23 años después, en otra fase capitalista, sobre las fuerzas antiindependentistas tanto en base a la actual forma que tiene esas tres críticas como en base a las nuevas que han aparecido. Sin embargo, esa crítica no ataca en absoluto a los derechos de las minorías nacionales no vascas. ETA adelantó ya hace 23 años un principio estratégico: "Queda entendido que tal programa, el independentista, garantizará un respeto efectivo de los legítimos derechos de las minorías nacionales en Euskadi, es decir, de la masa de españoles, franceses, gallegos, etc...que libremente opten por no integrarse de lleno en la realidad nacional vasca".
La pedagogía de masas que el MLNV hace de la Alternativa Democrática está poniendo de un brete a los españolistas en sus diversas expresiones y sobre todo, de estos, a los regionalistas. La Alternativa Democrática tiene, entre otras, la virtud de precisar las fundamentales características del proceso negociador y de la participación amplia y diversa de las fuerzas sociales. La Alternativa Democrática anuncia ya una de las características básica del modelo propuesto por la izquierda abertzale: la más amplia democracia de base incluso en un marco burgués y español como será el de los primeros y decisivos pasos de la Alternativa. La Alternativa Democrática permite introducir reflexiones y propuestas muy importantes cara a la construcción de un Estado independiente. Se trata de ejemplarizar la posibilidad del Estado vasco partiendo de las cuatro características mínimas de todo Estado: ¿qué medidas concretas sobre territorialidad y derechos de la población, capacidades de planificación socioeconómica y fiscal, representatividad internacional y autodefensa, hay que tomar para salir del cenagal regionalista y avanzar hacia la independencia?
Los españolistas azuzarán los más tenebrosos miedos y terrores cara al futuro conforme se avance en esa vía. Resistirán con todas las fuerzas paralizantes de que dispongan, desde movilizaciones de masas en contra de la independencia hasta el apoyo decidido a nuevas formas represivas cuando haga falta, además de seguir legitimando las tradicionales. Dentro del escenario planteado por la Alternativa Democrática, el más plausible en el grado actual de agudización de las contradicciones del sistema, el poder autoorganizativo del pueblo trabajador para vencer esas resistencias, será decisivo. La lucha de clases mostrará aún más su tremenda fuerza de construcción independentista y cohesión nacional: el ejemplo de LAB y ELA frente al de CCOO-UGT es concluyente; los mismo sucederá con los movimientos populares y con la rica y viva diversidad autoorganizativa. En suma, el Poder Popular será el instrumento de avance, pero también de mucho más.
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